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En Rosario prohíben el uso del glifosato por ser cancerígeno

El Concejo Municipal aprobó una ordenanza de los concejales Osvaldo Miatello y Pedro Salinas que prohíbe el uso del herbicida glifosato en toda la ciudad. La nueva reglamentación se aplicará a cualquier uso del tóxico: tanto para el agronómico como para los espacios públicos y jardines particulares.

“El glifosato se usa en tanta cantidad y tantos lugares que estamos siempre expuestos a un veneno ya categorizado como probable cancerígeno, que seguro daña la biodiversidad y a nosotros”, explicó Eduardo Rossi, autor de los expedientes y la ordenanza que se aprobó el jueves pasado en el Concejo.

El medioambientalista destacó que en Rosario existe la sospecha de que el glifosato se estaba aplicando en plazas y parques. La marca del herbicida es clara y es la que se veía en esas intervenciones: el glifosato deja rastros amarillos.

El herbicida se vende en todos lados y se usa en patios, jardines, parques. Por eso Rossi destaca el rol educativo de la nueva ordenanza: “Evitar el uso y tener en cuenta que, al menos, este veneno no se puede usar”.

El glifosato es, además, uno de los principios activos que “se clasifican como probables carcinógenos para los seres humanos”, según la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC-OMS).

En el departamento Rosario hay 61.461 hectáreas utilizadas para la siembra y producción de soja y, en el caso particular de la ciudad, 309 hectáreas afectadas. El reclamo de los vecinos es reconocido y los casos de problemáticas en la salud también lo son.

A lo largo del mundo se ha prohibido o al menos limitado el uso del pesticida: Barcelona, Madrid, Hamburgo, Edimburgo son algunas de las ciudades que enumera la nueva normativa local. Y además hace mención a la ley Provincial Nº 11.273, que pone en primera instancia “la protección de la salud humana y los recursos naturales y luego, la producción agrícola”.

La ordenanza también consideró una investigación elaborada en 2014 por el Centro de Investigaciones del Medio Ambiente (CIMA), que pertenece a la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata, y que “evidenció que estas sustancias toxicas también se evaporan y caen con las lluvias”. Y un estudio realizado por científicos del CONICET, que determinó la presencia de altos niveles de glifosato y su degradación en toda la cuenca del Paraná, incluyendo las costas santafesinas.

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