Aloe Vera, salud, plantas

Aloe Vera, la planta milenaria que cura y previene enfermedades

El Aloe Barbadensis, Aloe Vera o Sábila es uno de los elementos más singulares de la naturaleza, se la conoce por sus efectos curativos y cosméticos. Su puede consumir tanto de forma interna como externa.

El Aloe Vera una planta perenne, originaria del Norte de África y Sur de Europa, habita en regiones secas y soleadas del mundo entero ya que no puede sobrevivir con temperaturas muy frías. Se conocen alrededor de 300 especies diferentes de Aloe, pero sólo unas tres de todas ellas tienen propiedades curativas.

El Aloe Vera no es cactus. Es una planta liliácea (al igual que ajos y cebollas) cuyas hojas carnosas nacen desde su centro en forma de roseta. Su color es verde opaco y blanquecino y cuando la planta tiene menos de tres años su verdor es más brillante y tiene pintas blancas que va perdiendo a medida que se torna adulta.

La parte de la planta que se utiliza es la pulpa, que está en forma de gel, es una pasta pegajosa poco agradable al paladar llena de nutrientes que el cuerpo puede utilizar rápidamente, tanto externa como internamente.

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En la pulpa es donde el Aloe Vera donde se concentra la mayor parte de sus propiedades. Se caracteriza por su textura gelatinosa. Este gel de color blanco amarillento, procede de las células de la parte central de la hoja y constituye toda una fuente de salud.

Cuando hacemos un corte en la hoja se puede observar que segrega un liquido amarillento verdoso, entre la pulpa y la piel; este látex se llama acíbar, un elemento que antiguamente se usaba en la elaboración de formulas magistrales. El olor y el gusto son amargos.

Se puede usar para: anginas, dolor de cuello, arteriosclerosis e hipertensión, artritis y reumatismos, cicatrices, cortes y heridas, cura del cuero cabelludo y cabello, desodorante, disfunciones del aparato genital femenino, dolor de cabeza, sinusitis, dolores musculares, torceduras y articulaciones dolorosas, hemorroides, higiene bucal, aftas, herpes labial, nervios dolorosos, ojos y oídos, osteoporosis, picaduras de insectos, medusas, ortigas, picor, pie de atleta, pies cansados, con dolores.

Además se utiliza para prevenir enfermedades, para la psoriasis y erupciones eczematosas, quemaduras por el sol, ulceras, várices, verrugas y callos. Entre tantas otras propiedades.

En la piel: repara las quemaduras gracias a sus propiedades antiinflamatorias que desinflaman las zonas dañadas.
Su uso diario hidrata y suaviza la piel actuando como un excelente regenerador celular. Debido a su alta penetración es un potente cicatrizante. Elimina las células muertas de la piel y favorece la salud de los tejidos. Protege la piel del daño generado por los radicales libres. Combate las irritaciones y la dermatitis, estimulando y fortaleciendo las fibras de colágeno y elastina. Previene y disimula las estrías. Además, es antiinflamatorio, así que puede usarse como gel de masaje si tenemos alguna molestia muscular.

¿Cómo se puede utilizar?

Para aplicarlo en la piel, directamente puede cortarse la hoja al medio y apoyar en la zona deseada. También, extrayendo el gel de su interior y utilizarlo en el cabello y/o cara.

Para consumo interno, puede utilizarse el gel y disolver con jugos naturales o con agua.

 

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